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Manifiesto por una alimentación saludable y adecuada en Latinoamérica y el Caribe
La alimentación saludable es un derecho universal reconocido desde 1948 por la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, comer es mucho más que ingerir nutrientes o alimentos. Es una práctica social, cultural, afectiva y, aun, la construcción y expresión de recuerdos. Comer es, sobre todo, parte importante de nuestra salud.
A pesar de los avances relacionados con el hambre y la desnutrición, la obesidad y otros problemas de malnutrición han aumentado en las últimas décadas en Latinoamérica y el Caribe (LAC). Más del 50% de la población adulta de la región presenta sobrepeso y el 23% presenta obesidad. Todas esas personas poseen un riesgo mucho mayor de desarrollar diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, enfermedades no transmisibles (ENT) que se encuentran entre las principales causas de muerte en casi todos los países de la región.
Ya es un consenso en la comunidad científica internacional que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados está directamente relacionado con el aumento de peso y otras ENT. Estos productos son formulados a partir de grasas poco saludables, almidones refinados, azúcares, sal y aditivos que se agregan para resaltar las cualidades organolépticas de los mismos con el único objetivo de aumentar sus ventas. En LAC los productos ultraprocesados están presentes a lo largo de todo el territorio y son publicitados de manera exhaustiva. En la región, las ventas de dichos productos aumentaron 48% entre los años 2000 y 2013. Se estima que la venta de productos ultraprocesados en LAC es cercana a 129,6 kilos per cápita anuales.
Garantizar opciones alimenticias más saludables para la población es un paso fundamental para combatir este escenario. Pero eso no sólo significa promover cambios en el consumo, sino que también requiere reorientar las políticas públicas para crear sistemas alimentarios sostenibles y sensibles a la nutrición, que puedan proveer una adecuada oferta de alimentos saludables a toda la población.
Los países de LAC deben reforzar y ampliar sus políticas públicas para promover el consumo de alimentos saludables. Esto implica por un lado desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados, por ejemplo regulando su publicidad, promoviendo normas de etiquetado frontal de alimentos y aplicando impuestos específicos en bebidas azucaradas y otros alimentos ultraprocesados; y por otro, promoviendo políticas destinadas a aumentar el acceso, variedad y accesibilidad de los alimentos saludables, como los sistemas de compras públicas y su conexión con la agricultura urbana y periurbana, programas de alimentación escolar e implementación de circuitos cortos de producción y comercialización de alimentos, entre otras.
Además, se requiere un cambio profundo en los sistemas alimentarios actuales para garantizar su sostenibilidad y capacidad de proveer una alimentación nutritiva y accesible a todos, preservando los ecosistemas mediante un uso más eficiente y sustentable de la tierra y de los recursos naturales, y mejorando las técnicas de producción, almacenamiento, transformación y procesamiento de los alimentos.
Estos desafíos requieren aunar esfuerzos y competencias no sólo dentro de un mismo país, sino también entre países que conviven con realidades similares. La región de Latinoamérica ha hecho grandes avances en promover políticas de control del consumo de alimentos ultraprocesados como son la implementación del etiquetado frontal de advertencia en Chile, Perú, Uruguay y recientemente México; los impuestos a bebidas azucaradas en México; las regulaciones de publicidad de alimentos en Chile, etc. A su vez, hay ejemplos muy interesantes en cuanto a la promoción de alimentación saludable con las guías alimentarias de Brasil y Uruguay, los programas de apoyo escolar de Brasil, y otras iniciativas. Sin embargo, nuestro continente experimenta también tensiones en cómo compatibilizar sistemas alimentarios productivos y sistemas alimentarios saludables y sostenibles; presentamos también desafíos en no dejar a nadie atrás en esta tarea, especialmente a mujeres, poblaciones indígenas y otras minorías, concentrando LAC algunos de los países más inequitativos del planeta. Es por esto que creemos que debemos trabajar unidos en esta tarea si es que queremos lograr avances concretos y proponemos hacerlo a través de la conformación de la Comunidad de Práctica Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud (Colansa).
La misión de Colansa es contribuir al desarrollo de sistemas alimentarios saludables, sostenibles, equitativos e inclusivos que promuevan la mejora de la nutrición y de la salud de la población de LAC a través del aprendizaje colaborativo, la generación de conocimiento científico, el intercambio de información de calidad y estrategias efectivas, y el apoyo a la incidencia política.
Sistemas alimentarios saludables son aquellos que permiten una dieta diversificada, equilibrada y sana. Esto requiere la participación de distintos sectores de la sociedad tanto públicos como privados, esto es la academia, la sociedad civil, las instituciones públicas y privadas, y los gobiernos. Con diferentes niveles de complejidad, todos los sistemas alimentarios tienen la capacidad de producir los alimentos saludables necesarios para una buena nutrición y salud de las personas y que no causan enfermedades.
Un sistema alimentario sostenible es aquel que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas de tal forma que no se pongan en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales de la seguridad alimentaria de futuras generaciones.
Con respecto a los sistemas alimentarios equitativos en términos de género, etnia, nivel socioeconómico y diversidad cultural, consideramos aquellos que incluyan acuerdos y mecanismos accesibles y transparentes, en cada parte del proceso desde la producción hasta el acceso a los alimentos y su consumo.
Finalmente, un sistema alimentario inclusivo es aquel en el que todos los miembros de la sociedad tienen la oportunidad de participar, tanto como consumidores o productores, generando una distribución equitativa de los beneficios.
Hay numerosas barreras y obstáculos que dificultan la acción y la adopción de medidas concretas que permitan que los sistemas alimentarios proporcionen dietas más saludables y mejoren la seguridad alimentaria y la nutrición. Entre ellas se incluyen la falta de reconocimiento del derecho a una alimentación adecuada, ausencia de priorización de políticas en favor de la nutrición en las agendas gubernamentales, los desequilibrios de poder en los sistemas alimentarios y los conflictos de interés con las industrias de productos alimenticios y bebidas no saludables.
La relación entre la industria de alimentos y bebidas, y la academia ha sido ampliamente documentada. Los resultados muestran que las investigaciones patrocinadas por la industria son susceptibles de presentar sesgos a su favor. La industria ha desarrollado diversas estrategias para promover la lealtad de los investigadores. Por ejemplo, el patrocinio a investigaciones relacionadas con los productos que comercializan, donativos para infraestructura y pagos de consultorías, entre otras. Por eso, los miembros de Colansa no mantendrán ninguna relación con la industria que pueda ser considerada conflicto de interés, para que Colansa y sus acciones sean libres, transparentes y focalizadas en el bien de la salud pública.
Enfocaremos nuestra investigación en las brechas de conocimiento sobre la implementación efectiva de estrategias basadas en la evidencia para mejorar los sistemas y los hábitos alimentarios. También recopilaremos evidencia sobre la efectividad de intervenciones factibles en países de bajos y medianos recursos. Además, Colansa contribuirá al diseño de estrategias efectivas para lograr la traducción de esa evidencia en acciones concretas y lograr una incidencia política de mayor alcance en la población de nuestra región.
Un aspecto propio de Colansa consiste en fomentar la interacción proactiva entre los investigadores en el campo de la investigación-acción y la investigación en implementación, y las personas y organismos que trabajan en incidencia política con el fin de potenciar capacidades y experticias, y así multiplicar las chances de lograr intervenciones efectivas en la lucha para mejorar la calidad de los sistemas alimentarios en nuestra región. La investigación-acción participativa permite reconectar la construcción social del conocimiento y la generación de evidencias científicas y sociales, a la promoción de cambios en las personas y los sistemas sociales y ecológicos.
Para lograr sus objetivos, Colansa interactuará con el sector privado, el sector público, la academia, la sociedad civil, organismos multilaterales y organizaciones, instituciones y gobiernos internacionales cuya labor beneficia los sistemas alimentarios de LAC.
Colansa está abierta a la participación tanto de instituciones como de personas individuales que comparten el dominio de interés común de la comunidad y que están dispuestas a compartir sus perspectivas, conocimientos y experiencias en un entorno colaborativo y de interacción práctica. Colansa trabaja para alcanzar objetivos comunes, a medida que sus miembros aprenden, comparten conocimientos y experiencias, y trabajan para resolver problemas prioritarios comunes.
Aspiramos a que Colansa tenga un rol protagónico en la región como espacio de discusión plural, democrático, cooperativo e innovador en el ámbito de la alimentación saludable. Que sea un ámbito de referencia para la construcción de prácticas y saberes comunes para todos aquellos interesados en contribuir activamente a la mejora de los sistemas alimentarios en LAC, contribuir a la innovación, impulsar la vinculación entre países y promover la transferencia de conocimientos y habilidades para resolver problemas con abordajes multidisciplinarios.
Comunidad de Práctica Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud Marzo, 2021
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Marco conceptual y político
Comunidad de Práctica Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud · Marzo 2021
1. Comunidad de Práctica para Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud (Colansa)
Basándonos en la conceptualización original de Wenger, definimos nuestra Comunidad a partir de tres elementos clave:
Comunidad: Colansa está abierta a la participación tanto de instituciones como de personas individuales que comparten el dominio de interés común de la comunidad y que están dispuestas a compartir sus perspectivas, conocimientos y experiencias en un entorno colaborativo y de interacción práctica.
Dominio: El dominio de interés común que nos congrega son los sistemas alimentarios saludables, sostenibles, equitativos e inclusivos en nuestra región.
Práctica: Las prácticas compartidas incluirán propuestas y actividades en dos ámbitos bien definidos: la investigación y la incidencia política, y la interrelación entre ambos, para formalizar e implementar el conocimiento adquirido en forma colectiva como así también las acciones y soluciones propuestas para cumplir con los objetivos de la comunidad.
Colansa trabaja para alcanzar objetivos comunes, a medida que sus miembros aprenden, comparten experticias y experiencias, y trabajan para resolver problemas prioritarios comunes.
Figura 1 · Componentes de la Comunidad de Práctica
2. Objetivo de Colansa
Nuestra comunidad tiene carácter regional, con el objetivo principal de contribuir al desarrollo de sistemas alimentarios saludables, sustentables, equitativos e inclusivos para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades crónicas en Latinoamérica y el Caribe (LAC), a través de la generación y recopilación de conocimiento y experiencias, la participación activa en incidencia política y la promoción de la interacción colaborativa entre los actores involucrados en la investigación-acción y la incidencia política en el campo de los sistemas alimentarios.
3. Foco en investigación e incidencia
Existe en la actualidad una extensa investigación epidemiológica sobre la relación entre la alimentación y el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas caracterizadas por una elevada morbimortalidad. También contamos con evidencia de intervenciones efectivas en los sistemas alimentarios a diferentes niveles y en diferentes sectores y contextos. Sin embargo, 1- hay todavía brechas de conocimiento sobre la implementación efectiva de estrategias basadas en las evidencias para mejorar los sistemas alimentarios y los hábitos alimentarios; 2- no contamos con evidencias suficientes sobre la efectividad de intervenciones factibles en países de bajos y medianos recursos; y 3- hay una urgente necesidad no solo de generar la evidencia faltante sino también de diseñar estrategias efectivas para lograr la traducción de esa evidencia en acciones concretas y lograr una incidencia política de mayor alcance en la población de nuestra región.
Un aspecto propio de Colansa consiste en fomentar la interacción proactiva entre los investigadores en el campo de la investigación-acción y la investigación en implementación, y las personas y organismos que trabajan en incidencia política con el fin de potenciar capacidades y experticias y así multiplicar las chances de lograr intervenciones efectivas en la lucha para mejorar la calidad de los sistemas alimentarios en nuestra región.
Figura 2 · Elementos clave de Colansa
Investigación-acción participativa: permite reconectar la construcción social del conocimiento y la generación de evidencias científicas y sociales a la promoción de cambios en las personas y los sistemas sociales y ecológicos.
Investigación en implementación: está focalizada en la evaluación de estrategias para lograr que intervenciones que ya se han demostrado efectivas se incorporen a la práctica del cuidado de la salud de las personas en contextos diversos, y se implementen efectivamente. Es el estudio de los métodos para promover la adopción e integración de prácticas, intervenciones y políticas basadas en evidencias para reducir la brecha existente entre el conocimiento y la práctica en la promoción y atención de la salud.
Incidencia: entendemos las actividades de incidencia como aquellas que se proponen influir en el diseño y la implementación de políticas públicas mediante el diálogo y la negociación con redes y consorcios, líderes de opinión y tomadores de decisiones con el fin de contribuir a cambios efectivos en las políticas alimentarias.
Actores de los sistemas alimentarios de ALC
Colansa interactuará con diversos actores que tienen interés e incidencia en los sistemas alimentarios de LAC:
El sector privado: Empresas, pequeños y medianos productores de alimentos, lobistas de la industria alimentaria, departamentos de responsabilidad social empresaria.
El sector público: Administración pública, legisladores, la justicia, organismos públicos autónomos, empresas estatales.
Academia: Universidades, centros e institutos de investigación públicos y privados, investigadores e investigadoras independientes, redes académicas, observatorios.
Sociedad civil: Organizaciones no gubernamentales (ONGs), asociaciones civiles, fundaciones, sindicatos y organizaciones gremiales, organizaciones políticas.
Cooperación internacional: Organizaciones multilaterales (mundiales o regionales), instituciones financieras, gobiernos internacionales.
4. Marco conceptual de Colansa
4.1 El dominio
Introducción
A pesar de los avances relacionados con el hambre y la desnutrición, la obesidad y otros problemas de malnutrición han aumentado en las últimas décadas en LAC. Más del 50% de la población adulta de la región presenta sobrepeso y el 23% obesidad. Las enfermedades no transmisibles (ENTs) se encuentran entre las principales causas de muerte en casi todos los países de la región. La doble carga de morbilidad que asocia a las familias en las que coexisten problemas de sobrepeso y desnutrición también ha aumentado. En los últimos 40 años, la obesidad infantil en todo el mundo se ha multiplicado por diez. La epidemia de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia será un determinante importante de la salud futura de grandes segmentos de las poblaciones vulnerables del mundo.
Una alimentación adecuada es esencial para la salud, bienestar y desarrollo de las personas. Por tanto, todos tenemos derecho a una alimentación variada, segura, que aporte los nutrientes necesarios para llevar una vida sana y activa, y que satisfaga nuestras preferencias culturales. Las dietas deben satisfacer las necesidades de energía y proporcionar una variedad de alimentos de alta calidad nutricional, y su consumo debe ser inocuo. Esas dietas deben ser asequibles, accesibles y culturalmente adecuadas. Según la Declaración de Roma de la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) "para mejorar la nutrición es preciso ofrecer dietas saludables, equilibradas y diversificadas, incluidas las dietas tradicionales si procede, que satisfagan las necesidades de nutrientes de todos los grupos de edad y todos los grupos con necesidades nutricionales especiales, y que al mismo tiempo eviten el consumo excesivo de grasas saturadas, azúcares y sal o sodio y eliminen prácticamente por completo las grasas trans". Para lograr una alimentación saludable, resulta necesario dar preferencia a los alimentos frescos o mínimamente procesados y evitar el consumo de productos ultraprocesados.
Los productos ultraprocesados son principalmente formulados a partir de grasas poco saludables, almidones refinados, azúcares, sal y aditivos que se agregan para resaltar las cualidades organolépticas de los mismos. En LAC los productos ultraprocesados están presentes a lo largo de todo el territorio y son publicitados de manera exhaustiva. En la región las ventas de dichos productos aumentaron 48% entre los años 2000 y 2013. Se estima que la venta de productos ultraprocesados en LAC es cercana a 129,6 kilos per cápita anuales. Según un reciente informe de la OPS todas las categorías de productos ultraprocesados vendidos actualmente en Latinoamérica tienen exceso de azúcares libres, grasa total, grasas saturadas o sodio. Esta situación favorece un ambiente obesogénico, que potencia el consumo de productos ultraprocesados y genera dificultades para consumir alimentos frescos y saludables.
Según el Informe de la FAO y la OPS sobre el Panorama de la Seguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe 2016:
La adopción de patrones alimentarios saludables no sólo significa promover cambios en el consumo; requiere reorientar las políticas públicas para crear sistemas alimentarios sostenibles y sensibles a la nutrición, que puedan proveer una adecuada oferta de alimentos saludables.
Los países de LAC deben reforzar y ampliar sus políticas públicas para promover el consumo de alimentos saludables. La regulación de la publicidad de productos ultraprocesados, las normas de etiquetado y los impuestos específicos para bebidas azucaradas, son algunas de las iniciativas ya en curso. Estas deben ser complementadas con políticas para aumentar la oferta de alimentos saludables, como los sistemas de compras públicas y su conexión con la agricultura urbana y periurbana, la alimentación escolar y la implementación de circuitos cortos de producción y comercialización de alimentos, entre otras. Se requiere un cambio profundo de los sistemas alimentarios actuales para garantizar su sostenibilidad y capacidad de proveer una alimentación nutritiva y accesible a todos, preservando los ecosistemas mediante un uso más eficiente y sostenible de la tierra y de los recursos naturales y mejorando las técnicas de producción, almacenamiento, transformación y procesamiento de los alimentos.
Resulta fundamental que la región avance hacia políticas, marcos legislativos y regulatorios, programas e intervenciones que promuevan el consumo de alimentos seguros, diversos y nutritivos en cantidades adecuadas para satisfacer las necesidades nutricionales y llevar una vida sana y activa.
Sistema Alimentario
Comprendemos al sistema alimentario como un sistema que engloba todos los elementos (medio ambiente, entorno, personas, insumos, procesos, infraestructuras, instituciones, otros actores) y actividades relacionadas con la producción, el procesamiento, la distribución, la comercialización (venta, compra, publicidad y promoción), la preparación, el consumo de alimentos y bebidas y los desechos y descarte y sus consecuencias socioeconómicas y ambientales.
El dominio de interés común y pertinencia de nuestra comunidad de práctica incluye los sistemas alimentarios saludables, sostenibles, equitativos e inclusivos en nuestra región.
Sistemas alimentarios saludables: son aquellos que permiten una dieta diversificada, equilibrada y sana. Esto requiere la participación de distintos sectores tanto públicos como privados, incluidos los gobiernos. Con diferentes niveles de complejidad, todos los sistemas alimentarios tienen la capacidad de producir los alimentos saludables necesarios para una buena nutrición y salud de las personas y que no causan enfermedades.
El incremento en las ventas de productos ultraprocesados en países de ingresos bajos y medios se asocia fuertemente con el aumento del sobrepeso, la obesidad y la desnutrición. Principalmente existen investigaciones que vinculan el aumento del consumo de productos ultraprocesados y el sobrepeso y obesidad, así como también se encuentra vinculado a ENTs asociadas a la nutrición. Los productos ultraprocesados ingresaron al mercado principalmente en manos de empresas multinacionales. El crecimiento y la dominación de dichas empresas de la economía crean una enorme preocupación debido a su incidencia en el mercado y su influencia en los consumidores. Para afrontar estos desafíos, es importante que se evalúen intervenciones en políticas públicas, en las etiquetas de los alimentos, etiquetas de advertencia, prohibiciones de comercialización y restricciones en las escuelas, entre otros.
Sistemas alimentarios sustentables: son aquellos que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas de tal forma que no se pongan en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales de la seguridad alimentaria de futuras generaciones.
Sistemas alimentarios equitativos: entendemos a la equidad como el sentido de imparcialidad y justicia que tiende a reconocer y considerar aquellas diferencias evitables, consecuencia de procesos sociales y económicos. Consideramos sistemas alimentarios equitativos a aquellos que incluyan acuerdos y mecanismos accesibles y transparentes, en cada parte del proceso desde la producción hasta el acceso a los alimentos y su consumo. Sistemas equitativos en términos de género, etnia, nivel socioeconómico y diversidad cultural.
Sistemas alimentarios inclusivos: son aquellos en el que todos los miembros de la sociedad tienen la oportunidad de participar, tanto como consumidores como productores, generando una distribución equitativa de los beneficios.
Figura 3 · Marco conceptual de los sistemas alimentarios para las dietas y la nutrición (FAO, 2017)
En el interés de Colansa se incluyen los elementos y factores resumidos en la Figura 3, tanto en el ámbito de la investigación como del uso de la evidencia para la incidencia política, según se enumera a continuación:
Factores biofísicos y ambientales
La producción de alimentos depende en gran medida de los recursos naturales y las características de los ecosistemas. El cambio climático y la variabilidad del clima, así como la mayor frecuencia y gravedad de desastres naturales, repercuten en la salud, la productividad y la resiliencia de los ecosistemas, las comunidades y los hogares, en particular en los de las personas más vulnerables.
Los sistemas alimentarios deben adaptarse al cambio climático y pueden contribuir de forma significativa a su mitigación.
Solo a modo de ejemplo, incluimos algunos de los factores relevantes para el abordaje en nuestra comunidad, como son los sistemas de producción agrícola, la dependencia de insumos químicos, como los fertilizantes, los plaguicidas y antibióticos, así como los daños ambientales a corto, mediano y largo plazo.
En LAC, el capital natural contribuye enormemente al desarrollo económico. Esto es posible porque posee una gran riqueza en recursos naturales: alberga el 40% de la diversidad biológica mundial y cuenta con abundantes recursos hídricos.
Sin embargo, el modelo extractivista que caracteriza a las economías de LAC ha tenido profundos impactos socioambientales que generan tensiones entre la preservación del medioambiente y el desarrollo, lo que ha llevado a plantear nuevos estándares para una gestión sostenible de actividades extractivas.
En la región, la emisión de gases de efecto invernadero viene en aumento, contribuyendo a los efectos en el cambio climático, como pueden ser: el aumento del nivel del mar, enfermedades, pérdida de especies, entre otros. Ante este panorama, la región tiene la necesidad de reforzar recursos financieros y tecnológicos para la adaptación y mitigación a los efectos del cambio climático.
Factores de innovación, tecnología e infraestructura
Se incluyen aquí los que han sido un factor de transformación de los sistemas alimentarios, entre ellos los que influyen en la elaboración, conservación y procesamiento de alimentos y productos comestibles, nuevas tecnologías para desarrollar alimentos alternativos y la modificación genética.
La infraestructura es un eslabón fundamental en los sistemas alimentarios. Es importante tener en cuenta las potencialidades, las limitaciones y los riesgos de la innovación y la tecnología para la seguridad alimentaria y la nutrición, la salud humana, la cultura, los medios de vida y el medio ambiente.
En LAC, la inversión en investigación y desarrollo creció en los últimos años, aunque de manera escasa en proporción a la necesidad.
El avance en el uso de tecnología y comunicación varía en los distintos países a causa del acceso, por lo que en LAC se observa una brecha en desarrollo tanto entre los distintos países, así como también al interior de los mismos.
Factores políticos y económicos
Entre ellos se incluyen a) el liderazgo y gobernanza a distintas escalas para diseñar, aplicar e implementar leyes, reglamentos, políticas y programas tendientes a mejorar el estado de nutrición de la población; b) la globalización y el comercio que tienen efectos sobre la alimentación y la nutrición, habiendo favorecido ambos la transición nutricional y los cambios en el estilo de vida; c) el desarrollo y actualización de guías alimentarias o directrices basadas en alimentos; d) la asequibilidad, accesibilidad, variedad de los alimentos y su volatilidad; e) el acceso a la tierra y otros recursos naturales; f) los conflictos y crisis humanitarias, que pueden influir en la seguridad alimentaria y el estado de nutrición.
En LAC la pobreza ha pasado de un 28,5% en el 2014 a un 30,7% en el 2017. Esto representa un aumento de 19 millones de personas afectadas. Este aumento se explica en gran medida por una suba de la pobreza extrema. Esta línea está determinada a partir del costo de la canasta básica de alimentos, lo que significa que aquellas personas que están bajo esta línea no cuentan con ingresos suficientes para cubrir los costos básicos de alimentación. Aproximadamente 62 millones de personas se encuentran en esta situación en LAC.
La región de LAC está trabajando en algunas políticas para combatir la malnutrición, especialmente en aquellos grupos vulnerables. Algunas de éstas son: 1. Políticas que intervienen en las cadenas de suministro de alimentos. 2. Políticas para modificar los entornos alimentarios. 3. Políticas que influyen en el comportamiento de los consumidores.
Factores socioculturales
Dentro de los factores socioculturales se incluyen las costumbres, cultura, las creencias y las normas sociales, tan relacionadas con las elecciones alimentarias y los sistemas alimentarios.
Desde los principios de la humanidad a través de las comidas se generaron diversas expresiones de la cultura. Cada sociedad se vincula de una manera diferente con los alimentos, lo que también se va modificando a través de las migraciones y el pasar de las décadas. Por ejemplo, existen ritos culturales y religiosos que colocan a la comida en el centro de la escena.
Además, las relaciones y normas de género influyen en gran medida los entornos alimentarios y la alimentación. En muchos países suelen ser las mujeres quienes, a través del cuidado a los niños y a la familia, toman un rol protagónico en la elección y la preparación de los alimentos, y sin embargo con frecuencia, carecen de poder, no se las toma en cuenta y se desestiman sus conocimientos. La cuestión de género está presente en cada componente del sistema alimentario y el empoderamiento de la mujer resulta fundamental como parte de las políticas tendientes a mejorar los sistemas alimentarios con una perspectiva de género.
Durante las últimas tres décadas, los patrones alimentarios de LAC han sufrido transformaciones, asociados a la creciente urbanización, el desarrollo del comercio internacional y la extendida incorporación de alimentos ultraprocesados con baja densidad de nutrientes esenciales, exceso de azúcares, sodio y grasas poco saludables. Estos cambios han provocado fenómenos nutricionales simultáneos en la región: desnutrición, deficiencia de micronutrientes, sobrepeso y obesidad.
Factores demográficos
Dentro de los factores demográficos debemos tener en cuenta el constante crecimiento de la población y de la urbanización en particular, las modificaciones en su distribución según las edades y las migraciones y desplazamientos. Estos factores generan un impacto en los sistemas alimentarios en cuanto a la demanda que generan sobre estos.
El aumento poblacional de la región es notable, en 40 años el incremento se encuentra alrededor del 51%, centrándose especialmente en áreas urbanas.
Intervenciones en los sistemas alimentarios
Las intervenciones sobre los sistemas alimentarios, su adaptación, implementación, seguimiento y evaluación son dimensiones de interés en Colansa.
Intervenciones en el suministro: las intervenciones en todas las cadenas de suministro de alimentos pueden mejorar la disponibilidad, la asequibilidad y la aceptabilidad de alimentos nutritivos. Para ello, por ejemplo, es posible incrementar la producción de alimentos saludables diversificando cultivos, promocionando el uso de especies locales infrautilizadas, así mismo como disminuir el agregado de nutrientes asociados a las ENTs.
Incidencia en políticas públicas: las acciones políticas sobre los entornos alimentarios deben adaptarse a cada tipo de sistema alimentario, y en general, debido a la gran cantidad de factores interrelacionados que inciden en el entorno alimentario, son necesarias intervenciones multicomponente para lograr cambios duraderos. Resulta fundamental en este sentido incluir políticas orientadas a mejorar la disponibilidad y el acceso físico a una alimentación saludable, la asequibilidad, la calidad e inocuidad de los alimentos, así como políticas que aborden la problemática de la promoción y publicidad de productos poco saludables.
Intervenciones en la demanda: por otro lado, el comportamiento de los consumidores y la demanda de alimentos específicos pueden influir en el suministro de alimentos. Las intervenciones relativas a la demanda incluyen la sensibilización, el cambio de comportamiento, la voluntad de pagar, la transferencia de conocimientos y el empoderamiento para aumentar la demanda de alimentos nutritivos.
Asimismo, es necesario tener en cuenta las interrelaciones entre las cadenas de suministro con los entornos alimentarios, así como los posibles determinantes que orientan a los consumidores hacia la mejora de la alimentación. Por otro lado, las dificultades económicas, la falta de conocimiento e información y la consecuente ausencia de demanda de alimentos nutritivos son factores que limitan el acceso a alimentos nutritivos. También será necesario identificar aquellas políticas y programas que podrían afectar la promoción de la producción de alimentos saludables o los entornos alimentarios en un sentido negativo, como por ejemplo subvenciones a la producción de alimentos energéticamente densos y poco nutritivos, o el etiquetado poco claro o engañoso.
En todos los casos es necesario adaptar las intervenciones y acciones al contexto local y realizar un seguimiento de sus beneficios y posibles daños, así como de sus consecuencias inesperadas.
4.2 La comunidad
Los miembros de la comunidad de práctica se comprometen a participar en actividades y discusiones, a ayudarse entre sí, y compartir información y experiencias. Construyen relaciones que les permiten aprender los unos de los otros, colaborar en pos de objetivos comunes y apoyar las acciones que respondan a los objetivos de Colansa.
Barreras y obstáculos: entre las dimensiones a ser abordadas en Colansa también se incluyen las barreras y obstáculos que dificultan la acción y la adopción de medidas concretas que permitan que los sistemas alimentarios proporcionen dietas más saludables y mejoren la seguridad alimentaria y la nutrición. Entre ellos se incluyen a modo de ejemplo, la falta de reconocimiento del derecho a una alimentación adecuada, los desequilibrios de poder en los sistemas alimentarios y los conflictos de interés.
La relación entre la industria de alimentos y bebidas (IAB) y la academia, ha sido ampliamente documentada. Los resultados muestran que las investigaciones patrocinadas por la IAB son susceptibles de presentar sesgos a su favor. La IAB ha desarrollado diversas estrategias para conseguir la lealtad de los investigadores, entre las que se pueden mencionar: patrocinio a investigaciones relacionadas con los productos que comercializan, donativos para infraestructura, pagos de consultorías, patrocinio para realizar eventos académicos, asistencia a congresos, etc. Por eso, los miembros de Colansa se comprometen a no mantener ninguna relación con la IAB que pueda ser considerada conflicto de interés, para que Colansa y sus acciones sean libres, transparentes y por el bien de la salud pública.
4.3 La práctica
Los miembros de Colansa no sólo comparten un interés común, sino que se comprometen a desarrollar un repertorio compartido de recursos: experiencias, historias, metodologías, herramientas, estrategias, formas de enfrentar problemas.
Estas prácticas compartidas incluirán, pero no estarán limitadas a:
Participar de encuentros periódicos de reflexión, debate y difusión de la información.
Identificar problemas prioritarios locales en el tema de salud y nutrición.
Recopilar evidencias, conocimientos y recursos disponibles para lograr los objetivos de la comunidad.
Realizar actividades de capacitación presenciales y a distancia.
Llevar a cabo actividades de investigación colaborativas entre los miembros de la comunidad o con otras entidades afines.
Participar en la difusión activa de los materiales afines al dominio de la comunidad.
Brindar apoyo y participar en las actividades de transferencia de experiencia, conocimiento e implementación de estrategias para mejorar el sistema alimentario entre instituciones y países con el fin de construir sobre los logros previos en la región.
Dar apoyo estratégico en información y acciones para tareas de incidencia en programas y políticas que impactan sobre los sistemas alimentarios en los países de la región.
Conformar centros de referencia (hubs) en temas prioritarios para la región.
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